En este momento y por razones que desconozco se me vino a la mente el día en que fui con mamá –o “má” como cariñosamente la llamo- a tramitar mi DNI, para lo cual d hecho tuve que responder a una serie de preguntas para que el hombre que trabaja ahí vaya registrándolas y así pueda llenar mi DNI…entre las preguntas que hacia, había una decisiva…a la cual yo ya había pensado la respuesta muchos días antes, él me pregunto lo que tanto temían mi madre y mi hermana, ¿donación de órganos?, en ese momento y solo en ese momento mi madre y yo nos miramos a las caras-ella con una expresión de:recapacita- y yo con una expresión de: no me mires así, tú sabes mi respuesta-, entonces le respondí: sí y en ese momento mientras el hombre se disponía a registrar mi respuesta, mi madre me dijo noo!! y yo le dije sí, yo creo que en ese instante mi madre hubiese deseado que existan tres opciones de respuesta a esa pregunta: “un no”, “un no ,nunca”; y un “decide mi familia”; pero no! Eso no existía, para el pesar de ella y para satisfacción mia.
La decisión de donar órganos es algo que no me mantuvo preocupada, es como si pensaras en la respuesta de cuanto es 2 + 2,entonces,no lo
piensas, no lo dudas, ni un ratito…así fue para mí.
En realidad, me bastó con ver por tanto tiempo noticias o saber de algún caso o tan si quiera pensar en que algún día voy a morir, estaré en una tumba, bajo la tierra, y volveré al polvo, con todo y mis órganos, los cuales no serán útiles para nadie ahí adentro, porque no donar órganos? Porque no ayudar a alguien que les puede dar un buen uso estando vivo?, porque no darle felicidad, tranquilidad y ahorrarle muchos días de llanto a una familia y hasta al mismo enfermo, que está esperando a un donador?, a un milagro, y devolverle la fe y hacerle saber que Dios existe, que aún entre tanta pena existe la salvación. No pretendo ser yo la salvadora y mucho menos el ángel, solo quiero q aún exista la fe que por estos tiempos escasea, la fe que es una de las cosas mas abstractas del mundo, pero que es la certeza de lo que no se ve, pero que sí se siente.
Cuando decidí ser donadora de órganos pensé en esto, y ahora pienso que si me lo volvieran a preguntar, volvería a decir que sí, solo que esta vez iría sin ti – no quiero ver tu expresión de pena-
piensas, no lo dudas, ni un ratito…así fue para mí.
En realidad, me bastó con ver por tanto tiempo noticias o saber de algún caso o tan si quiera pensar en que algún día voy a morir, estaré en una tumba, bajo la tierra, y volveré al polvo, con todo y mis órganos, los cuales no serán útiles para nadie ahí adentro, porque no donar órganos? Porque no ayudar a alguien que les puede dar un buen uso estando vivo?, porque no darle felicidad, tranquilidad y ahorrarle muchos días de llanto a una familia y hasta al mismo enfermo, que está esperando a un donador?, a un milagro, y devolverle la fe y hacerle saber que Dios existe, que aún entre tanta pena existe la salvación. No pretendo ser yo la salvadora y mucho menos el ángel, solo quiero q aún exista la fe que por estos tiempos escasea, la fe que es una de las cosas mas abstractas del mundo, pero que es la certeza de lo que no se ve, pero que sí se siente.
Cuando decidí ser donadora de órganos pensé en esto, y ahora pienso que si me lo volvieran a preguntar, volvería a decir que sí, solo que esta vez iría sin ti – no quiero ver tu expresión de pena-
Interesante cronica, periodistica.Me interesa que autores has leido
ResponderEliminarSolo era un anécdota
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